¡¡¡Que vivan los WOXTER!!! ^O^

9 04 2008

¡¡Hola!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Hoy estoy súper súper súper súper feliz!!!!!!!!!!!!!!!
Ayer mi hermano trajo el machangito donde me guardó todos los animes que tenía antes de formatear *_* ¿Y saben qué? ¡Tenía mi cuento! Síp, ese que había perdido y que creía que no volvería a ver ^O^ Nyaaaa estoy tan feliz que os voy a poner el prólogo aquí >_> Ya sé que no tiene nada que ver una cosa con la otra… pero, ¡qué demonios! ¡Que lo disfruten! (o no :P)

Magia

La noche se cernía sobre su figura encapuchada y la seguía por el tortuoso camino. Sus pies tropezaban con las rocas y hoyos que sus ojos amarillentos no alcanzaban ver a tiempo.
Ya empezaba a distinguir la luz de la hoguera alrededor de la maraña de árboles que la rodeaba. Continuó corriendo mientras otras sombras se unían a ella y sentía un peso en el hombro. Volteó la vista y vio al armiño agarrándose con las garras a la capa.
– Bonito animal, Anala. A mí solo se me ocurrió una ardilla, que además no me hace caso.
La mujer sonrió al hombre que había aparecido a su lado sin dejar de correr y tropezar. Al poco tiempo ya estaban los dos observando la alta hoguera que se alzaba impetuosa, alumbrando a todos los presentes con sus llamas de los colores del arco iris. Se oyó un gong desde alguna parte. Los últimos en llegar cerraron el círculo alrededor de la lumbre en silencio. Todos se sentaron. Muchos animales se apostaron delante de sus dueños, incluidos el blanco armiño de Anala y la ardilla del hombre. Alguien se levantó y caminó con solemnidad hacia el fuego. Levantó una mano y la hoguera desapareció de la vista dejando una luz mortecina entre la gente, suficiente como para verse unos a otros. Estaba vestido con ropas oscuras dejando su melena rubia suelta sobre los hombros donde también se posaba una larga nutria.
– Empecemos con las preguntas- dijo con voz grave, dirigiéndose a todos.
Un mar de manos se levantó sin mediar palabra.
– Bien, adelante Bessie.
– ¿Qué hacemos aquí?- preguntó una mujer con el cabello gris y manos huesudas. Tenía una lechuza marrón dando vueltas como despistada a su alrededor. Muchas manos bajaron. – ¿Por qué en mitad de la noche?- otras manos descendieron también.
– ¿Qué pasaría si desaparecieras a la luz del día?- la mujer no respondió-. Queremos pasar desapercibidos. Era preferible ahora. Y en lo respectivo a lo que hacemos aquí, querida, no es una buena noticia. Nuestras enseñanzas peligran. Nadie se acerca ya a ——. Este año sólo han entrado cinco nuevos aprendices, aparte de los otros tres que se quedarán algo más de tiempo por tener poca experiencia… ¿Sí?
El hombre que se había sentado al lado de Anala habló.
– ¿De ellos, cuántos son humanos?
– Uno – los del círculo empezaron a murmurar entre ellos.- Sí, ya sé que es alarmante, pero parece ser que los humanos están perdiendo el interés por la magia.
El murmullo empezó a transformarse en gritos de posibles soluciones. Anala no dijo nada, se limitó a escuchar y a pensar en silencio. El hombre de su lado se acercó un poco más a ella y le susurró:
– ¿Qué deberíamos hacer?
– Él tiene una solución- respondió solamente.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó. Giró la cabeza hacia otro lado, viendo la mirada que le devolvía la mujer.- Sí, claro, experta clarividente. Debería haber escogido esa habilidad cuando tuve la oportunidad.
– Yo no la escogí, Soriav, nací con ella- concluyó, alzando sus ojos amarillos hasta el hombre que parecía que iba a retomar la palabra.
Tenía la mano levantada y esperó hasta que todos callaran. Tardó unos minutos más en hablar pues el murmullo continuaba; al fin el silencio se sobrepuso.
– Amigos, tranquilos. Creo tener una respuesta a este problema. Es peligroso pero a la vez seguro para nuestro pueblo si no se filtra el secreto.
En las siguientes horas el hombre explicó esa posible solución. Mientras hablaba muchos se quedaron con la boca abierta. Otros habían decidido irse al oír semejante barbaridad, negando con la cabeza.
Cuando por fin amaneció sólo quedaban catorce personas en el círculo, todas ellas en silencio. La anciana del búho miraba a Anala de vez en cuando, inquisitiva, probando la paciencia de la mujer. Pero no dejó de mirar al frente. Bessie podía tener esa apariencia pero seguía siendo la misma arpía de siempre. Como captando ese pensamiento, Bessie sonrió maliciosamente.
Anala desvió la mirada al hombre de la hoguera, había terminado.
– Bien, sólo nos queda decidir quien va a participar.
Hubo un murmullo general, que luego calló cuando unas manos empezaron a alzarse. Ocho, las demás se mantuvieron en su sitio. Anala y el hombre que la acompañaba no la levantaron. Ella se levantó, con el ceño fruncido y una mueca de disgusto en la cara.
– No es lo correcto, emperador. Es mejor dejar que pase el tiempo para que se solucione. Ese plan podría fallar, es más, es muy probable que fracase. Tiene muchos contras, por así decirlo.
– No es lo correcto, no es lo correcto… ¿Por qué no nos contáis lo que le dice esa voz al oído? ¿Por qué no nos contáis el futuro que ya vos conocéis…?- preguntó el hombre, furioso.- ¡Porque sabéis que tengo razón! ¡Porque no podéis admitir que sea el jefe del clan oscuro el que tenga la genial idea!
Anala no se inmutó cuando el hombre empezó a discutir, a recordarle viejos fracasos de las órdenes Oscuras y las innumerables victorias de las órdenes Blancas. La mujer negó con la cabeza y dijo:
– Lo que me dice “esa voz” no puedo contarlo, y vos lo sabéis bien. No intente mentir a los demás sobre ello, emperador- hubo susurros de indignación.- Por favor, entendedme, el arte que poseo es muy inestable, pero nunca se ha equivocado. Además, no me ha dicho nada aún sobre ese plan; es algo que yo creo- concluyó la mujer.
Los ojos de Anala chispearon bajo una amenazante mirada. Empezaba a tener sueño, y eso solo ocurría en momentos puntuales. Entonces miró a Bessie. Había vuelto a cambiar de forma y ahora era una mujer joven, con una larga melena morena hasta la cintura y de ojos amarillos. Anala no estaba acostumbrada a mirarse en un espejo, ya que la falta de tiempo se lo impedía, pero se dio cuenta que era ella misma. Miró sus pálidas manos y luego las de ella; eran iguales, como todo lo demás.
– No me importa que penséis, ya que el único plan que tenemos es el mío y nadie piensa esperar- el hombre sonrió al ver como Anala bostezaba.- Bessie, querida, ¿vas a participar en mi idea? ¿Y los demás? ¿Vais a seguir a una mujer a la que le preocupa más un futuro incierto que presente que se desmorona ante nuestros ojos?
– ¡Es la emperatriz! ¡Tenedle más respeto!-gritó Soriav, levantándose y colocándose al lado de Anala.
– ¡Respeta tú a nuestro monarca!- gritó entonces Bessie, transformándose otra vez, hasta convertirse de nuevo en la anciana.
– ¡Cállate, reptil cambiante de forma!
– ¡Se llama camaleón, estúpido! ¡Y no cambia de forma, sino de color!
– ¡Me refería a ti, bruja!
– ¡¿Cómo qué bruja?!
Continuaron discutiendo hasta que el emperador oscuro levantó una barrera mágica entre ellos, haciendo que se callaran los dos y miraran al hombre. Parecía muy enfadado. Entonces Anala avanzó; su túnica blanca rozaba el suelo y el armiño estaba enroscado en su cuello, ronroneando. Soltó un gruñido cuando pasaron al lado del búho y Bessie.
– Ese futuro incierto, como vos lo llamáis, será algún día el presente. Solo quiero…- calló de pronto. La mujer sintió un cosquilleo en el estómago y luego oyó algo en su mente… Después lo vio.
No pudo reprimir una pequeña sonrisa. El armiño saltó de su cuello y se dirigió a Soriav. No dijeron nada. Las miradas eran suficientes.
– ¿Decíais algo, emperatriz?
– Solo quiero que veáis la mejor opción… y que la toméis. Dejad de lado las soluciones peligrosas y centraos en esos nuevos aprendices que han llegado.
El hombre pareció dudar por un momento. Se agachó y acarició a su nutria, luego, con tez seria, se levantó y dijo:
– Creo que tenéis razón en algo, emperatriz. Debo coger la mejor opción para mi Orden, y la mejor opción es romper esa estúpida alianza.
Todos los del círculo se levantaron e hicieron aparecer pequeñas bolas de magia entre sus dedos.
– No podéis hacer eso…Esa alianza la establecieron Ythier y Nariva hace siglos, para mantener la paz entre las dos Órdenes… no podéis romperla- dijo Anala, abriendo mucho los ojos.
– Sí puedo romperla… porque ya lo he hecho.
Sin previo aviso, retiró la barrera de magia que estaba entre Bessie y Soriav y desapareció. Hubo un segundo de silencio. Solo uno. Luego todos los que tenían las bolas ya preparadas las lanzaron contra los magos que tenían en frente.
Anala esquivó una de las esferas y creó una burbuja de protección para ella y otra para Soriav. El hombre se acercó a ella y la miró con sus ojos verdes irradiando odio. Después la mujer hizo aparecer más burbujas y cubrió con ellas a todas las personas que luchaban.
– La alianza está rota, pero eso no significa que tengamos que luchar entre nosotros.- Anala suspiró.- Iros y pensad en lo que ha pasado esta noche.
Fueron desapareciendo poco a poco. Cuando todas las burbujas quedaron ya vacías Anala las hizo desaparecer. Miró a Soriav, que aún no se había ido y parecía esperarla. La mujer suspiró nuevamente y se sentó en el suelo, junto al armiño. Lo acarició largo rato sin prestar atención a como el tiempo pasaba.
Todo había salido mal, como la voz le había dicho. ¿Y por qué se sentía ella así? Ya no era solo por el sueño, ni siquiera por la noticia tan fantástica que le habían dado… Era otra cosa.
Anala, deberíamos irnos. Tienes que descansar. Además debes defender Druherian, ahora que la alianza se ha roto.
La mujer miró a Soriav intensamente, dejando escapar una lágrima, que recorrió su mejilla. Se levantó y buscó debajo de su ropa un colgante. La joya brillaba tenuemente. Tenía forma de rombo, con unas pequeñas joyas blancas incrustadas en el centro. La mujer lo sostuvo mientras la miraba. La balanceó y brilló un poco más, pero luego mantuvo la misma tonalidad.
– Incluso la Magia se resiente después de esto…- dijo Soriav casi sin voz. La última vez que había visto la joya brillaba con más intensidad, obligándolo a mirar hacia otro lado. Alejó aquellos pensamientos de su cabeza y volvió a mirar a la mujer.- Si la Magia está así no quiero ni imaginarme como estará el bosque dentro de unas horas, debemos irnos, Anala.


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4 responses

9 04 2008
Anonymous

ke bien meyen por fin puedo leer tu cuento^^ me hacia mucha ilusion leerlo URRA TU HERMANO xdxd.Escribes bastante bien y me gustaria ke me hicieras una historia romantica para yo poner tu sabes ke y ke no puede ser nombrado(mira como voldemort)…O///O mejor me callo .kisus y hasta mañana pumuki

10 04 2008
Meyen

¿Eres Konoe-chan o Aby-san? xD Por que lo de la historia romántica y lo que no debe ser nombrado sé que es cosa de Konoe-chan… demo Pumuki solo me lo dice Aby-san >_>
Ne, da igual ^^ Me alegro muchísimo de que te gustara, aunque me revienta que no pueda ponerse sangría en el texto U_U
¡Se te quiere <3! ChU**

10 04 2008
Anonymous

snif soy konoe snif si te fijas puse meyen al principio ke es como te llamo siempre ,lo de pumuki fue prke tenia a aby metida en la cabeza y pork te lo digo a veces pa fastidiart snif ke no me reconozcs a estas alturas snif…pero bueno… p.d:te voy a intentar hacr un cosa para mañana ^^ te kierooo muxo O///O ya está ya lo he dicho xdxd

10 04 2008
Meyen

Jouuu gomen U_U Es que me lías >_> Wow… ¿esa cosita no será el boceto del cosplay? *-* ¿O un dibujín de Hikaru? X¬x
Quieru verlu~~ <3
¡¡Yo también te quiero!! ^O^

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